EDITORIAL: Yotambién nosotros también

Octavio J. Esqueda, posted Thursday, October 26, 2017 (24 days ago)

LA MIRADA, Calif. (BP) -- La frase o "hashtag" #metoo (yo también) se ha hecho viral en las redes sociales en los últimos días. No es una frase nueva porque desde hace 10 años la activista afroamericana Tarana Burke intentó hacerla pública, pero no ha sido sino hasta estos días que su uso se ha convertido en una tendencia social.

La frase indica un reconocimiento público que una mujer, principalmente y en su gran mayoría aunque también incluye hombres, ha sido víctima de cualquier tipo de acoso sexual o incluso violación. Ha sido desgarrador leer los innumerables testimonios de personas que han tenido la valentía de contar sus historias y hablar de frente, en muchas ocasiones por primera vez, sobre el abuso que sufrieron.

La lista de mujeres que han experimentado abuso o acoso sexual es incalculable. De hecho, algunos consideran que solamente 344 de cada mil violaciones son reportadas y que el 71% de las mujeres no reportan el acoso sexual. Triste y vergonzosamente la mayoría de los hombres y líderes cristianos nos hemos mantenido al margen de esta situación. Nuestro silencio ha sido cómplice de los agresores y ha mostrado una gran apatía por las víctimas.

Solamente me he encontrado un artículo de un profesor de un seminario considerado teológicamente "liberal" en el que se ha hecho una confesión pública también de la cobardía del silencio ante la gravedad de la situación. Las personas que han sido abusadas no están lejanas, sino que conviven con nosotros todos los días y se cruzan por nuestro camino sin que les mostremos apoyo, protección y entendimiento.

Por lo tanto, mi deseo es reconocer que como hombres y como líderes cristianos también hemos contribuido a que el abuso y acoso sexual sea tan prevalente en nuestra sociedad, instituciones e iglesias. No es un tema político o de posturas conservadoras o liberales sino de carácter e identidad cristiana.

Así que, con profundo dolor y solidaridad declaro:

-- Yotambién sufro y me indigno cuando una persona ha sido abusada. No importa quién sea o las circunstancias. Todas las personas son valiosas y con dignidad intrínseca dada por el Creador.

-- Nosotrostambién somos parte del problema y nuestro silencio y apatía han aumentado el dolor y fomentado el silencio de las víctimas.

-- Yotambién disfruto de mi posición de privilegio como hombre y he sido indiferente la mayor parte de mi vida por la vulnerable situación de las mujeres en una sociedad en la que los hombres rigen y dictan las normas sociales.

-- Nosotrostambién no hemos respondido con prontitud y firmeza antes los testimonios de aquellos que han confesado ser víctimas de acoso o abuso sexual. De hecho, nuestra respuesta inicial no ha sido de indignación y nuestras primeras palabras no han sido "te creo".

-- Yotambién he visto como mujeres no han recibido el reconocimiento o promociones que se han ganado simplemente por ser mujeres y me mantuve en silencio ante los líderes que usaban la Biblia como excusa para promover la injusticia y sus ideas machistas. ¡Nunca más!

-- Nosotrostambién hemos usado como excusa una postura bíblica de liderazgo de hombres, la cual puede ser respetable en sí misma, para ir más allá de lo que dicen las Escrituras y así restringir la participación activa y valorada de las mujeres en la iglesia y el ministerio. De esta manera siempre tienden a ser hombres los que toman todas las decisiones y las mujeres son relegadas a un segundo plano.

-- Yotambién me sumo a la campaña contra cualquier tipo de abuso a las mujeres y no porque sea padre de una hija o esposo e hijo de una mujer sino porque soy un ser humano que valora a todos los seres humanos.

-- Nosotrostambién tenemos la tendencia a hacer político o ideológico éste y otros temas sociales y de esta manera ignoramos a las víctimas las cuales son relegadas como rehenes de nuestras posturas o posiciones. Hemos minimizado sus problemas y hemos puesto la atención en nosotros. ¡Cuánto lo siento!

-- Yotambién no he creado un espacio seguro para que este tema sea tratado con total confianza ni tampoco he enseñado o predicado en contra del machismo y abuso como debería hacerlo. Lo siento y esta situación cambiará.

-- Nosotrostambién hemos escuchado conversaciones en las que se degradan a las mujeres o no se les identifica con el respeto que se merecen y nos hemos quedado callados.

-- Yotambién enseñaré a mis hijos y usaré mi posición como líder para promover una perspectiva sana y bíblica en la que se valore, afirme y proteja a las mujeres y a los más vulnerables.

-- Nosotrostambién sufrimos, nosotros también nos dolemos. Nosotros también decimos "lo sentimos mucho", "les creemos" y "nunca más".

Octavio Javier Esqueda es profesor en los programas doctorales en educación en Talbot School of Theology de la Universidad Biola en La Mirada, Calif. Es miembro de la iglesia bautista Green Hills en La Habra, Calif. y ha tenido la oportunidad de enseñar en diferentes países, instituciones y niveles académicos. [Collapse Bio.]
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