PASCUA DE RESURRECCIÓN: La cruz -- mucho más que joyería

Por Anthony L. Jordan, posted Thursday, March 24, 2016 (2 years ago)

Foto iStock
OKLAHOMA CITY (BP) -- ¿Qué pensarían si la gente en todo lado usara joyería en forma de silla eléctrica?

Piensen en eso -- hermosa y ornamentada joyería hecha de oro o plata y adornada con diamantes u otras piedras preciosas. No, joyería fina, joyería estimada en la forma de una silla eléctrica -- el símbolo de muerte para los asesinos -- no suena para nada atractivo.

Sin embargo durante estos 2.000 años, la cruz -- el lugar romano de ejecución para asesinos y criminales curtidos -- se ha vuelto un símbolo de esperanza alrededor del mundo. Con frecuencia me sorprende ver personas con una cruz en el cuello como adorno. La cruz se ha convertido en una de las formas más apreciadas en la joyería. ¡Asombroso!

¿Qué volvió un cruel lugar de ejecución y muerte en un símbolo mundial de esperanza? Yo asevero solamente una cosa y una persona -- la muerte sacrificial de Cristo en la cruz del Gólgota. Él solo cambió un símbolo escabroso, feo, horrible en una señal de amor y esperanza.

Para los seguidores de Cristo, la cruz es mucho más que un símbolo sentimental y reconfortante, y es más que una pieza de joyería. La cruz es el símbolo del castigo, la ira y el juicio en contra del pecado. Es el lugar donde el Salvador vertió su sangre y murió para pagar el castigo de nuestro pecado. Aunque la esperanza brota de la cruz, su oscura realidad de inmensurable sufrimiento físico, emocional, y sobre todo espiritual no puede omitirse.

La muerte de Cristo es el castigo expiatorio por el pecado y la rebelión en contra de un Dios santo y justo. En el jardín del Edén, Dios les dijo a Adán y a Eva que habría consecuencias de la desobediencia y la rebelión. Desde el momento en el que nuestros padres (Adán y Eva) tomaron el fruto, el pecado puso una marca en todos nosotros. Somos como nuestros padres de Génesis; estamos dañados por el pecado y la rebelión en contra de nuestro Dios.

Jesús tomó las consecuencias de nuestro pecado. Él tomó nuestra muerte, ira y juicio. Dios puso en Jesús la iniquidad de todos nosotros. El que no conoció pecado fue hecho pecado por nosotros. Jesús recogió los decretos y la deuda del pecado en contra nuestra, y fueron clavados en la cruz.

El apóstol Juan registra que Jesús gritó desde la cruz, "Todo se ha cumplido." Hay algunas poderosas características detrás de la palabra original traducida como "cumplido." Daré solo una: Esta palabra original era usada en contabilidad para describir una cuenta que había sido pagada totalmente. Jesús bebió los últimos vestigios de la ira de Dios en contra del pecado en nuestro favor. Estampado en nuestra cuenta de pecado en el cielo hay un decreto eterno en relación a nuestro pecado – Pagado por completo. ¡Aleluya! ¡Qué Salvador!

De una vez y por todas, cuando Jesús murió en la cruz les quitó el aguijón del pecado, la muerte y el infierno a todos los que creen. La palabra operativa es "creen." Finalmente, recibimos perdón o tener que cargar el castigo por nuestros propios pecados con base en una simple realidad -- fe. ¿Estamos dispuestos a poner toda nuestra fe en Cristo? Rechazar todos los otros caminos y volvernos de nuestro pecado para confiar completamente en Cristo cambia la cruz de un símbolo de esperanza a verdadera esperanza. Rechazar a Jesús y su muerte en la cruz libera la ira y el juicio de Dios sobre nosotros. Los reformadores tenían razón. La salvación es solo por fe, solo en Cristo.

Para el mundo, llevar una cruz en el cuello representa una esperanza que no entienden o francamente no les importa mucho. Ellos solamente saben que la cruz es un símbolo agradable de amor y esperanza. Se puede ser un pagano rebelde y llevar una cruz, pero para un seguidor de Cristo, la cruz representa el lugar de sufrimiento y muerte de nuestro Salvador en sustitución por nosotros. La cruz es el lugar donde nuestra deuda de pecado fue pagada por completo.

Sugiero que la próxima vez que vea a alguien que lleva puesta una cruz, le pregunte qué significa esa cruz para él o ella. Bien podría ser un inicio de conversación para dar testimonio del verdadero significado de la cruz.

Y la próxima vez que se ponga una cadena con una cruz en el cuello, exhale una oración de gratitud a su Salvador por su gran amor y sacrificio. Debido a él, su símbolo de esperanza es más que un símbolo. Ustedes tienen una esperanza que no puede ser negada. La eternidad espera y la pasarán en el cielo. ¡Qué Salvador!

Anthony L. Jordan es director ejecutivo de la Convención General Bautista de Oklahoma. Este artículo apareció primero en la publicación de noticias Baptist Messenger de la convención (www.baptistmessenger.com).
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