EDITORIAL: ¡Animo!

by Octavio J. Esqueda, posted Friday, October 30, 2015 (4 years ago)

LA MIRADA, Calif. (BP) -- ¡Animo! Es una exclamación que todos necesitamos escuchar con frecuencia. A pesar de la presión popular que nos obliga a mostrar siempre nuestra mejor cara y a declarar que siempre estamos bien cuando alguien nos hace la tan común pregunta ¿cómo estás?, la realidad es que todos batallamos con diferentes circunstancias y siempre necesitamos que alguien nos muestre su apoyo y nos anime. Es importante que tengamos personas cercanas que nos alienten a seguir adelante. ¡Todos necesitamos a alguien en nuestro equipo!

Animar significa literalmente infundir el alma. Es estimular o dar vigor a una persona. Cuando mostramos empatía por las circunstancias que alguien está enfrentando o cuando le mostramos a una persona que sinceramente nos importa somos agentes de ánimo a los demás. No se requiere mucho esfuerzo para animar a otros, pero sí es necesario estar atentos y ser intencionales en nuestra actitud.

Las críticas abundan y quien nos señale nuestros errores y limitaciones sobran, pero quien nos anime y exhorte lamentablemente no es fácil de encontrar. En una de las clases doctorales que enseño estábamos hablando acerca de las responsabilidades y obligaciones de los profesores y cómo funciona el sistema de promoción en la universidades e instituciones de educación superior cristiana. Uno de los alumnos trabaja como pastor de jóvenes y el próximo semestre apenas va a enseñar su primera materia en una universidad cristiana. Cuando escuchó las constantes evaluaciones que los maestros reciben a lo largo de su carrera, este alumno sinceramente me preguntó: "¿Y quién lo anima a usted?" Su pregunta me puso a pensar que tristemente no son muchas las personas que me animan y que yo tiendo a ser igual a los demás. ¡Es tan fácil caminar por la vida ensimismado que nos olvidamos de reconocer el esfuerzo y los logros de los demás!

En las últimas dos semanas he buscado oportunidades de animar a otros profesores y colegas y he notado la diferencia que unas palabras de ánimo hacen incluso en personas altamente calificadas y con años de experiencia en su vocación. No importa la educación o aparente éxito de la persona, todos necesitamos ánimo. Es muy sencillo encontrar las faltas en los demás o enfocarnos en lo que tenemos que mejorar, pero también es importante valorar lo que ya tenemos y hacemos y de la misma manera afirmar a los que nos rodean. Unas simples palabras de ánimo tienen mucho peso y nos refrescan el alma.

La Biblia dice en 1 Tesalonicenses 5:11 "anímense y edifíquense unos a otros". Debido a que Jesús murió y resucitó por nosotros siempre viviremos junto con El y esta esperanza nos motiva a seguir adelante con una perspectiva adecuada de la vida. Los cristianos somos optimistas no por ingenuos sino por quién es y qué ha hecho Cristo por nosotros.

Todas las personas que se crucen por su camino necesitan una palabra de aliento. Si se detiene y los anima, no le tomará mucho tiempo, pero marcará una diferencia en esas personas. ¿A quién puede animar hoy?

Octavio Javier Esqueda es profesor en los programas doctorales en educación en Talbot School of Theology de la Universidad Biola en La Mirada, California. Es miembro de la iglesia bautista Green Hills en La Habra, California y ha tenido la oportunidad de enseñar en diferentes países, instituciones y niveles académicos.
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