EDITORIAL: Jugando de Acuerdo a las Reglas
By Por Gustavo Suárez
Aug 16, 2013


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Gustavo Suárez
KANSAS CITY, Mo. (BP) -- 2 Timoteo 2: 5

Desde pequeño me ha gustado el juego de beisbol. Yo recuerdo con gran afecto y profundo respeto algunos de los grandes héroes de la historia beisbolista como Jorge "Babe" Ruth, Mickey Mantle, Luis Aparicio, Juan Marichal, y Roberto Clemente. Estos jugaron de acuerdo a las reglas del juego.

La Palabra de Dios nos recuerda que toda persona que participa en los juegos "no gana el premio si no compite de acuerdo con las reglas (2 Timoteo 2:5)." Esta declaración bíblica no es para adornar las páginas de la Biblia ni tampoco se presentan como sugerencias para nosotros. Estas declaraciones son palabra de Dios "útil para ensenar, para reprender, para corregir, y para instruir en la justicia (2 Timoteo 3:16)."

Recientemente, el beisbolista Alex Rodríguez fue suspendido por el uso y posesión de numerosas formas de sustancias estimulantes prohibidas. El Comisionado de beisbol suspendió a Rodríguez por 211 juegos que significa que no podrá jugar el resto de la temporada del 2013 y toda la temporada del próximo año. Sin embargo, la unión laboral de trabajadores logró que el pelotero pueda continuar jugando y recibiendo su pago durante el periodo de apelación.

Rodríguez conversando con la prensa demostró su egocentrismo. Estas fueron sus palabras: "Yo soy humano. Yo he tenido dos cirugías en la cadera. Yo he tenido dos cirugías de rodilla. Yo he tenido que defenderme. Si yo no me defiendo nadie lo hará." En estas breves treinta y una palabras, Rodríguez demuestra que sus deseos (de ser el mejor pelotero no importa cómo lo logra) es mas importantes que obedecer las reglas del juego. Adicionalmente, estas palabras también demuestran la falta de arrepentimiento que él tiene hacia las reglas establecidas por las Grandes ligas de beisbol.

El motivo de la apelación de Rodríguez no es tanto para abogar su caso sino por proteger los millones de dólares que perdería. Aquí, desafortunadamente, observamos el resultado de una persona enredada en las raíces del pecado. Su apelación y cínica actitud demuestra que está más interesado en sí mismo que en el hacer aquello que demanda los reglamentos ya establecido.

Dios ha determinado los reglamentos que cada persona ha de obedecer. Cuando cada uno de nosotros rompemos estos mandatos nuestra apelación no es a través de ningún mediador sino directamente a Dios. No nos recostamos en la defensa de la unión laboral de trabajadores sino nos entregamos a la gracia divina de Dios. Donde no hay arrepentimiento tampoco hay perdón por nuestros pecados.

Esta semana recuerda que Dios nos ha dado Su preciosa palabra. En ellas encontramos las reglas para nuestro diario vivir. Te invito a que consideres cuatro cosas. Primero, confiesa tus pecados. Segundo, arrepiéntete de las cosas que te han separados de Dios. Tercero, lee la Palabra con regularidad cada día. Cuarto, pon en práctica las cosas que has aprendido de Dios. Finalmente, recuerda las palabras de Dios a través de Timoteo: "Así mismo, el atleta no recibe la corona de vencedor si no compite según el reglamento (2 Timoteo 2:5)."
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Gustavo Suárez es profesor de iniciación de iglesias y director del centro Nehemías para Iniciación de Iglesias en Norte América en el Seminario Bautista Teológic de Midwestern.

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