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NASHVILLE, Tenn. (BP)--Estamos viviendo en un momento de la historia de la humanidad en el cual los valores morales y éticos que hemos aprendido parecen tambalearse. Con frecuencia escuchamos a falsos maestros que presentan enseñanzas que no tienen nada que ver con la Palabra de Dios y son presentadas como verdades bíblicas.
Al mismo tiempo, algunos de los principios bíblicos que creemos y sustentamos son criticados severamente y hasta se nos tilda de dogmáticos, extremistas y fanáticos.
Los diarios y noticieros de radio y televisión con mucha frecuencia suelen dar un lugar principal a las noticias que tienen que ver con los fallos morales y éticos de algunos prominentes líderes religiosos. Soborno, extorsión, homosexualidad, malversación, pornografía, prostitución y hasta crímenes han irrumpido entre nosotros.
Es como si un caos del cual no pudiéramos librarnos nos estuviese envolviendo. En medio de tanta confusión vienen a mi mente Daniel y sus tres amigos. De todos los judíos llevados a la cautividad sólo se mencionan sus nombres. Nabucodonosor mandó a buscar "lo mejor de lo mejor" así dice que de todos "los hijos de Israel, del linaje real de los principales…" [Daniel 1:3] fueron llevados al palacio real y sin embargo sólo se habla de cuatro de aquellos jóvenes. ¿Qué pasó con el resto? Simple y llanamente: fueron ASIMILADOS. Se hicieron iguales. Dejaron de ser relevantes y perdieron la oportunidad de influir en los demás.
La Babilonia en la que vivieron Daniel y sus amigos es muy similar a nuestra sociedad moderna y la razón principal para que esto sea así es que Babilonia ha dejado de ser un lugar geográfico e histórico para convertirse en una especie de filosofía, en una actitud, en una forma de pensar.
En Isaías 47:8 se presenta este tipo de mentalidad que nos asedia y acosa en nuestros días. La sociedad moderna constantemente nos dice que debemos pensar: "yo soy, y fuera de mí no hay más…" En otras palabras: ¡Sólo tú eres importante! Es el individualismo y el egocentrismo lo que nuestra sociedad enseña y promueve. Esta sociedad constantemente trata de adoctrinarnos, de "lavarnos el cerebro" para que adoptemos sus principios y valores.
No podemos dejar de reconocer que nos rodea una especie de Babilonia. Muchos han venido a este país deslumbrados por el brillo babilónico de nuestra sociedad que hace todo lo posible para que cambiemos nuestros principios y valores para que adoptemos los de ella.
Es bueno que tengamos presente que Dios nos ha asignado a este mundo, pero que el enemigo nos asigna el mundo. Nos lo ofrece todo, nos promete todo lo que pudiéramos soñar o imaginar, nos lleva a crear fantasías pero él es un mentiroso, un engañador y un traidor.
Y ante esta caótica situación ¿qué podemos hacer? ¿Cómo podemos defendernos? En Daniel 6:10 encontramos la respuesta y la estrategia que usó Daniel cuando la situación se hizo insostenible para él: "se arrodillaba tres veces al día y oraba y daba gracias delante de su Dios…" ¡Simple! ¿No es verdad? Esta fue la estrategia que usó Daniel: orar y hacer la voluntad de Dios.
El Apóstol Pablo en I Tesalonicenses 1:17 nos manda a: "orad sin cesar…" Indudablemente esta es la clave. La oración es nuestra arma principal para poder enfrentar al maligno y a las seducciones que nos presenta esta "Babilonia" moderna en la que vivimos. La oración es sin dudas la respuesta adecuada. Tuve un pastor cuando era niño que solía decir: Antes de OBRAR, hay que ORAR. Sin lugar a dudas que Dios nos ha dado esta arma infalible para librar la batalla que tenemos que enfrentar cada día. Hay que orar y hay que hacerlo sin cesar.
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Oscar J. Fernandez es el editor jefe de LifeWay Español y de los recursos en otros idiomas de LifeWay Church Resources en Nashville, Tenn.