Colíderes de ESL usan su diversidad para cambiar vidas

Por Margaret Colson/California Southern Baptist , posted Friday, October 20, 2017 (one year ago)

Rosie Montoya (izquierda), quien nació en México, y Sue Thompson, quien no podía hablar español, encontraron un llamado como colíderes de la escuela de Inglés como Segundo Idioma de su iglesia.
Foto de Terry Barone
LAKE FOREST, Calif. (BP) -- Cuando María inmigró a California desde México, sabía que necesitaba aprender inglés. Lo que no sabía era que, al hacerlo, también llegaría a conocer a Jesucristo.

Arbor Christian Fellowship en Lake Forest, Calif., ha ofrecido escuela de Inglés como Segunda Lengua (ESL por sus siglas en inglés) a hispanohablantes durante muchos años. Hoy en día es dirigida por Sue Thompson y Rosie Montoya y sostenida por un equipo de voluntarios.

María se convirtió en estudiante y rápidamente se hizo amiga de Thompson y Montoya. María buscaba trabajo y solicitó un puesto en la guardería de la iglesia. Cuando Montoya ayudaba a su nueva amiga a llenar la solicitud de trabajo, María leyó la pregunta: "¿Cuánto tiempo ha sido cristiana?" y se volvió a Montoya, y le dijo: "No entiendo."

El plan de salvación fue compartido, y María "aceptó al Señor en el acto," relató Montoya.

"Ella se ha convertido en una fiel, fiel persona," se ha involucrado en la congregación de habla inglesa de la iglesia y también enseña una clase de Escuela Dominical en español, dijo Montoya. "Se convirtió en una buena amiga y hermana en el Señor."

Tales historias de vidas cambiadas para la eternidad avivan la pasión de Thompson y Montoya por el ministerio que inesperadamente se volvió parte de sus vidas hace 15 años.

La directora del programa en ese tiempo se estaba trasladando y buscaba a alguien que ocupara su lugar. Se aproximó a Thompson, quien estuvo de acuerdo en pensarlo y orar por la oportunidad pero que también sentía cierta incertidumbre -- ella no hablaba español y no estaba segura de poder entender a la gente con la que trabajaría.

"No había nada que yo pensara que pudiera hacer, pero sentía el llamado," dijo Thompson.

Justo un par de semanas después de que dijo sí a la oportunidad de ESL, le pidió a su amiga, Montoya, que nació en México, que sirviera como colíder.

"Dios está verdaderamente trabajando en el programa ESL de nuestra iglesia," dijo Montoya. "Si ves a Dios trabajando, salta y únetele!"

Ella "saltó" con su amiga, y ninguna de las dos se ha arrepentido.

"Es un ministerio maravilloso. Esto es a lo que el Señor nos guio a servir y a trabajar," dijo Montoya.

Ministerios como el de ESL son apoyados por la Ofrenda de Misiones California. El tema de 2017, "Comienza Contigo," resuena en las dos mujeres.

"Si todos nosotros tomamos una pequeña área para trabajar en el Reino de Dios, habría un mundo completamente diferente," declaró Montoya.

Cada cristiano individual debe responder cuando es llamado por Dios a un ministerio particular y no esperar a otros, añadió ella.

"Tiene que comenzar en alguna parte."

Actualmente la escuela ESL ofrece seis clases y usa cuatro libros, desde básico a acelerado hasta inglés conversacional, con estudiantes que asisten dos noches a la semana. Una noche cada semana, un pastor hispano comparte un devocional. Muchos estudiantes piden oración, y se anima la memorización de versículos bíblicos.

"Somos creativos para enseñarles sobre Jesús," dijo Thompson. La escuela realiza un alcance de Acción de Gracias en la comunidad y auspicia una fiesta navideña.

Thompson y Montoya tratan de ser flexibles en sus clases centrándose en los puntos de necesidad de los estudiantes. Los estudiantes frecuentemente expresan desafíos en sus lugares de trabajo, por ejemplo, debido a su limitado inglés. Uno, empleado en un restaurante, preguntó cómo se dicen los nombres de las verduras por el riesgo de ser despedido. Otro, un trabajador de construcción, preguntó cómo se pide permiso para ir al baño -- su jefe no lo deja ir a menos que lo pida en inglés.

"Es una vida dura" para los inmigrantes, dijo Thompson.

Los estudiantes "se vuelven parte de nuestra vida; son amigos," añadió. "Ellos aprecian mucho todo lo que se haga por ellos."

A lo largo de los años, los pasos de las mujeres puede que hayan aminorado, pero su entusiasmo por servir donde ellas creen que Dios las llamó no se ha opacado.

"Le pido al Señor que me mantenga activa allí," dijo Montoya.

Las bendiciones del ministerio son tres veces más grandes que las que ella podría ofrecerles a otros, dijo Montoya, reflejando así lo que habría perdido si no hubiera dicho sí al llamado de Dios hace 15 años.

"Soy una persona feliz."

Margaret Colson es escritora en Atlanta. Este artículo apareció primero en el California Southern Baptist (www.csbc.com/news), publicación de noticias de la Convención Bautista del Sur de California.
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