EDITORIAL: Sus hijos y el matrimonio del mismo sexo

Por Russell Moore, posted Friday, July 10, 2015 (3 years ago)

NOTA DEL EDITOR: Russell Moore es el presidente de la Comisión de Libertad Religiosa y Ética de los bautistas del sur.

NASHVILLE (BP) -- Algunos padres cristianos se preguntan cómo explicarles a sus hijos pequeños la decisión de la Corte Suprema de legalizar el matrimonio del mismo sexo. ¿Cómo enseñar acerca de la ley y la controversia sin exponer a sus niños a más de lo que puedan manejar?

Primero que todo, no me malentiendan: Ustedes deben hablarles a sus niños acerca de esto. No importa cómo resguardan su familia, evitar que sus niños sepan de la redefinición del matrimonio de parte de la Corte Suprema tomaría un nivel de coreografía de sus vidas que no es realista, ni es particularmente cristiano.

La Biblia no es ni remotamente tan antiséptica como muchos cristianos pretenden que sea, y verdaderamente no elude la responsabilidad de tratar todas las complejidades de la vida humana. Si estamos discipulando a nuestros hijos, apliquemos las Escrituras a todo la vida. Si rehusamos hablarles a nuestros hijos sobre la realidad del mundo en el que viven, asumirán que no estamos equipados para hablar de eso, y finalmente buscarán afuera una cosmovisión que lo hará.

Esto no significa que les repiqueteemos a nuestros niños la información que no están desarrolladamente listos para procesar. Pero ya sabemos cómo navegar eso: Hablamos, por ejemplo, acerca del matrimonio y damos respuestas apropiadas a la edad a "¿De dónde vienen los bebés?" consulta. Lo mismo es verdad aquí. No hay necesidad de informarles a los niños pequeños todas las posibilidades sexuales en detalle para decir que Jesús nos llama a vivir como esposos y esposas en fidelidad y permanencia y complementariedad.

Algunos padres piensan que enseñarles a sus hijos acerca de las controversias del matrimonio del mismo sexo promoverá la homosexualidad; pero exactamente lo opuesto es verdad. Si no les enseñan a sus hijos la manera cristiana de considerar la ética sexual cristiana, la cultura del ambiente -- la cual está ahora codificada en nuestro sistema legal -- va a llenar su silencio con respuestas propias.

Les pueden enseñar a sus hijos lo que la Biblia enseña, de Génesis a Jesús, a los apóstoles, sobre un hombre y una mujer que se vuelven una sola carne. Pueden explicarles que como cristianos creemos que esta relación marital es diferente a otras relaciones. Pueden entonces decirles que algunas personas tienen relaciones que quieren que sean vistas como matrimonio, y que la Corte Suprema estuvo de acuerdo con ellos, pero que nosotros como cristianos no podemos.

Pueden explicarles que aman a sus prójimos que no están de acuerdo con ustedes en esto. Ustedes están de acuerdo en que ellos no deben ser maltratados o acosados. Pero la iglesia cree que el gobierno no puede definir o redefinir el matrimonio sino que pueden solamente reconocer lo que Dios creó y puso en la creación. Expliquen por qué piensan que las madres y los padres son diferentes, y por qué esas diferencias son buenas. Busquen ejemplos en su propia familia de cómo esas diferencias funcionan bien juntas para el bien común de la familia, y señalen ejemplos en las Escrituras de lo mismo.

No ridiculicen ni expresen hostilidad hacia aquellos que no están de acuerdo. No se aterroricen o se enojen por lo que pasa en el país. Ustedes podrían tener miembros de la familia gais o lesbianas; asegúrense de expresar su amor por ellos y que sus niños lo sepan, inclusive cuando dicen que ellos y usted no están de acuerdo en el diseño de Dios para el matrimonio. Probablemente ya han tenido que hacer eso con miembros de la familia o amigos que se han divorciado o cohabitan en otras situaciones que están por debajo de la ética sexual cristiana. Si sus niños ven indignación en ustedes, en vez de una convicción mesurada y bíblica como la de Cristo, finalmente clasificarán sus convicciones en la misma categoría de sus ignorantes opiniones sobre "los niños de hoy en día y su música ruidosa." Los asuntos en juego son más importantes que eso.

El matrimonio no se trata finalmente acerca de arreglos de vivienda o estructuras políticas, sino acerca del evangelio. Cuando sus hijos pregunten sobre la Corte Suprema, sean amorosos, encantadores, honestos, convincentes y amables.

Este artículo apareció primero en el sitio web de Russell Moore, www.russellmoore.com.
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