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Pastores hispanos comparten el Evangelio en una isla remota


SURESTE DE ASIA (BP) –- Niños descalzos, atraídos por un grupo de pastores hispanos de los Estados Unidos, corrieron a toda velocidad saltando la canaleta de la iglesia ubicada en las colinas de una pequeña isla indonesia.

Mientras se acumulaba la muchedumbre dentro de la casa de uno de sus habitantes, los niños se reunieron afuera y se asomaban a través de los agujeros en medio de los carrizos de la casa de bambú, escuchando a los pastores.

Como parte de la iniciativa Embrace de la Junta de Misiones Internacionales (IMB), los pastores visitaron esta comunidad para continuar el ministerio entre este grupo étnico escondido en una isla remota en el sureste de Asia. Entre los pastores estaba Raudel Hernández, miembro del equipo de liderazgo en The Summit Church en el área metropolitana de Raleigh/Durham, Carolina del Norte.

“Se pensaban que este grupo ya tenia acceso al Evangelio, porque habían algunas iglesias católicas,” dijo Hernández. De hecho, según sitios en la red tales como JoshuaProject.com, dedicados a la investigación de grupos étnicos, dicen que incluso se consideraría a este grupo como uno predominantemente cristiano. Sin embargo, fue totalmente diferente lo que encontraron los equipos de exploración hispanos al llegar a la población.

“Durante nuestros viajes iniciales, nos dimos cuenta… de que no hay Evangelio,” dijo Hernández. “No tienen una Biblia.”

Pueblo tras pueblo, los pastores se toparon con dilapidados edificios de iglesias, abandonados y dejados a la merced del tiempo. Los pastores encontraron en mismo deterioro en los corazones de la gente que conocieron.

Pero había una esperanza.

En un pueblo pequeño, sus residentes llenaron una casita y escuchaban atentos. Mientras los niños jugaban afuera, los adultos preguntaron algunas cosas sobre los conceptos que estaban compartiendo los pastores.

“No tienen una referencia de la historia de Dios y de la historia de Jesús, incluso quién es Dios y quiénes somos,” dijo Hernández. “No tienen las más remota idea, y por eso están hambrientos. Sus almas están sedientas de la verdad, pero les hace falta por completo la verdad de Dios, de Jesús y sobre nosotros.”

Los aldeanos pidieron tiempo para considerar el mensaje del Evangelio. No tomaron ninguna decisión, pero se les contó la historia. Invitaron a los pastores a que regresaran y se les ofreció un lugar para hospedarse en la escuela de la aldea. Sin embargo, su próxima visita estaba a meses de distancia.

Es una tarea abrumadora que el pueblo se responsabilice de adoptar el Evangelio. Puede tardarse varios días llegar a esta islita, donde los visitantes confrontan las diferencias culturales, de manejo del tiempo y el clima. Es un lugar donde muy pocos han escuchado el mensaje de Jesucristo.

Los pastores soportaron las dificultades y animaron a quienes conocieron.

“Estamos aquí primeramente para compartir el Evangelio,” dijo Hernández. “Pero también vinimos a ver qué necesidades hay, cuál es la realidad, dónde está la gente espiritualmente hablando… y luego podemos regresar e inspirar a otros y … pedirle a otros que regresen con nosotros.”

Al salir de la aldea, los pastores se detuvieron en una colina con vista al océano y a las islas aledañas, leyeron las Escrituras, oraron y alabaron al Señor por Su obra.

“El enfoque no está en nosotros; está en Cristo,” dijo Hernández. “Es un privilegio venir a servir.”

Para obtener más información sobre la manera en que puede adoptar a un grupo étnico, visite
www.call2embrace.org.
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Ivy O’Neill es una escritora de la Junta de Misiones Internacionales (IMB), enfocada en el sureste de Asia. Para leer más historias sobre Asia, visite [http://www.commissionstories.com/asia/]www.asiastories.com[/URL].

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  • Por Ivy O'Neill