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Semana de oración: Tocando un corazón adolescente resulta en una vida cambiada


NOTA DEL EDITOR: La Ofrenda de Navidad Lottie Moon complementa el Programa Cooperativo sosteniendo a más de 5.000 misioneros Bautistas del Sur mientras comparten el evangelio en el extranjero. La meta nacional para las iglesias hispanas para este año es $1 millón. El enfoque es celebrar lo que Dios ha hecho en años recientes, alabándole por permitir a los Bautistas del Sur ser parte de su obra, mientras se enfatiza que alcanzar a aquellos que permanecen sin tener contacto con el evangelio es una tarea realizable. Pero estos serán las etnias más difíciles de alcanzar, requiriendo que los creyentes oren, vayan, se asocien y den más que nunca. La Semana de Oración por las Misiones Internacionales es del 28 de noviembre al 5 de diciembre. Para encontrar recursos sobre la ofrenda, vaya a hispanos.imb.org/ofrenda. Una nota adicional –- se puede usar esta historia en el Día Mundial del SIDA, el 1 de diciembre.

LUSAKA, Zambia (BP)–Collins ya no duerme entre los muertos. Él se para ante el depósito de chatarra al noroeste de Lusaka, Zambia, cerca del cementerio al que solía llamar hogar cada noche.

El joven de 17 años luce un corte nuevo de cabello, una camisa azul, pantalones y zapatos negros. Un prendedor de “Amar es esperar” puesto en su camisa completa su vestimenta. No encaja con la banda de chicos desaliñados que bajan la colina con bolsas llenas de botellas y otros restos. Collins ahora canta en el coro de su iglesia y espera un día ayudar a los pobres y otros niños de la calle.

“No podría imaginarme volver a vivir acá,” dice Collins mientras mira la columna de humo de los montones de basura quemándose en la distancia.

Collins es una historia de éxito en un país donde las historias de redención se están volviendo más comunes.

A los 12 años, vivía en las calles. Dormía entre botellas plásticas durante la noche y olía gasolina desde esas mismas botellas para drogarse durante el día. Bailaba para conseguir monedas y buscaba comida en un camión de basura que él y otros chicos de la calle llamaban “el Holiday Inn.” Se bañaba en un charco de agua estancada en el basurero y experimentaba sexo ocasional con mujeres de la calle.

Collins había sido echado de su hogar y estaba en buen camino para ser otra víctima del más notable asesino de África — sida.

Luego Collins conoció al pastor Bennett Kayembe.

“Cuando encontré a Collins, él no podía siquiera escribir su nombre,” dice Kayembe, pastor principal de New Hope Ministries International en Lusaka.

“No podía leer… durmiendo debajo de autos viejos… esto tocó mi corazón.”

La primera vez que Kayembe habló con Collins, la conversación no fue muy bien. Collins estaba ebrio.

Kayembe le contó a Collins sobre Jesús y como podía comenzar una vida nueva fuera de las calles. Le preguntó a Collins si quisiera mudarse a su casa con él, su esposa e hijos.

Collins finalmente aceptó la invitación, pero sus problemas no desaparecieron al mudarse a un nuevo hogar.

“Dimos un paso de fe,” dice el pastor. “No fue fácil. No podía adaptarse al principio.”

Collins estaba renuente a las reglas, horarios y a cualquier voz de autoridad. El continuaba luchando con su adicción a las drogas, la tentación sexual y el atractivo de la vida de la calle.

“Se ajustó lentamente,” dice Kayembe. “Drogas, alcohol… ir de aquí para allá con mujeres no sería tolerado.”

El pastor llevó a Collins a la escuela en Lusaka. Collins asistió a las clases de Amar es Esperar, un ministerio de abstinencia antes del matrimonio. Estas enseñanzas y su nuevo hogar cambiaron su vida. Collins pronto creyó en Jesucristo.

Con el tiempo los Kayembes adoptaron a Collins. Kayembe es un ejemplo de cristianos locales que están asumiendo el reto e impactando a adolescentes y jóvenes en su comunidad.

Durante casi una década, Troy Lewis, misionero de la IMB, ha trabajado intensamente con pastores y sus iglesias para ayudar a luchar contra el sida.

“Si puedes hacer que los jóvenes piensen sobre su futuro y las decisiones que están tomando, he encontrado que es más efectivo que tratar de gritarles o dar golpes en un púlpito,” dice él.

Proporcionando ministerios basados en hogares y programas como Amar es Esperar, vidas –como la de Collins- están siendo cambiadas.

“Para mí, Collins representa lo que Jesús quiere hacer con nuestras vidas,” agrega Lewis. “Él nos saca de la muerte, del montón de basura de la vida, y pone nuestros pies en un lugar más alto.”

Alan es escritor para la IMB.
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  • Por Alan James